Actualizado: octubre de 2026.
En una segunda residencia que usas pocos días al año, casi toda la factura es la parte fija: potencia, alquiler del contador e impuestos. Por eso la clave es bajar la potencia al mínimo razonable y elegir una tarifa con el término de potencia barato, aunque el kWh no sea el más bajo.
Qué hacer para pagar menos
- Baja la potencia. Si en la casa no hay climatización eléctrica, 2,3 o 3,45 kW pueden bastar. Mira cómo bajar la potencia.
- Compara el precio de la potencia, no solo el del kWh. Con poco consumo, una diferencia de céntimos en el kW por día pesa más.
- Evita servicios añadidos y cuotas fijas mensuales que no uses.
- Apaga lo que no necesites cuando te vas: termo, aparatos en espera y, si no hay alarma ni frigorífico con comida, incluso el general.

¿Compensa dar de baja la luz?
Casi nunca. Si la das de baja, para volver a tener luz tendrás que hacer un alta nueva y pagar los derechos regulados, y puede que te pidan un boletín eléctrico. Mira lo que cuesta dar de alta la luz. Bajar la potencia suele salir mucho mejor.
PVPC o mercado libre
El PVPC no tiene cuotas extra ni permanencia y su potencia es la regulada, así que suele ser una buena opción para segundas residencias. Compáralo en PVPC o mercado libre.
Si tienes placas solares
Los excedentes de una segunda vivienda pueden aprovecharse con una batería virtual que permita usar el saldo en tu vivienda habitual, si tu compañía lo ofrece.





